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En este atardecer de dulce de Adviento
quiero juntar sonrisas en los ojos.
Recoger las estrellas de los charcos
amasar con arena panes blandos
sentir que germino junto a ustedes
en el surco de amor que hemos labrado.
Adornar con luciérnagas la vida
poner cascabeles al verano
Esconderme en el canto de los grillos
en el verde pañuelo de los campos.
Cantar con las palomas muchos Salmos
que vuelen a los cielos con el viento
Hacer que el buen Jesús con su ternura
nos regale una estrella en cada Adviento
y dejar en los rayos de la luna
una promesa de jazmines blancos.
Compartir la costumbre que tenemos
de acunar la dulzura entre los brazos
sentarnos a soñar entre las nubes
sacar el sol guardado en los bolsillos
repartirlo en trocitos a los niños
de caritas rosadas de ternura.
Despertar la paz a media noche
para que alumbre siempre nuestro canto
Trepar a la voz del campanario
para que escuche Dios nuestro quebranto.
Entonces, desandar las sílabas celestes
de un antiguo poema abandonado
sin pensar quienes somos...dónde estamos
y decir al hermano... que lo amamos.
Caminar sin cansancio por la ruta
trazada por Jesús para los justos
olvidar las cosas que nos duelen
con un suspiro muerto a flor de labios.
Abrazarnos en un inmenso anhelo
de bebernos las rosas en el vino.
Y como el mundo esta anegado en llanto
caminar unidos en Mensaje Nuevo
detener el tiempo entre las manos
con la dulce armonía de un abrazo
que trascienda a la luz en cada verso..
Para llegar en ésta Noche Buena
al umbral del pesebre con la estrella
Ofrecer con incienso nuestro anhelo
la mirra con la fe que nos enciende
el oro de los Reyes al más justo
que nace cada noche en el Pesebre.
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